lunes, 29 de junio de 2009

Priscila


…Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
(Neruda)



No hubo anuncio,
ni festejo, ni arrebato.
No hubo espera,
ni cajas de colores
llenándose de sueños y esperanza.
No hubo angustia,
ni alegría, ni revuelo…
No hubo colina creciente ante las ansias
ni un nido preparándose al cobijo.
No hubo carteles luminosos en los ojos
ni sospecha siquiera de tu arribo.

Sólo llegaste, frágil y pequeña,
agitando con círculos concéntricos
el remanso otoñal en que vivía

© Jenny Wasiuk

martes, 5 de mayo de 2009

Elección



Los esclavos sueñan
romper las cadenas
y se preparan en silencio
purgando la condena.

Los capangas se jactan
de su docilidad.

Mientras, detrás del muro
y en el cuarto oscuro
la venganza acecha
disfrazada de boleta.

© Jenny Wasiuk

martes, 21 de abril de 2009

Polizón


Arribé a tus galaxias de pasión
Estacioné en sus hondonadas
Fui ciudadana de tus recintos
renunciando a mi origen
divergente y solitario
Radiqué mis besos en tu boca
Mudé mis sueños a tus valles
Instalé tus caricias
en cada centímetro de mis ansias
y renuncié a todo por tus ojos
Ahora navego
extranjera por el mundo
Indocumentada y polizón en todos lados
Con la boca reseca de tus besos
y la piel baldía de cariño…
Con la mochila llena de recuerdos
y el corazón negándose
-sistemático-
a tu ausencia.

© Jenny Wasiuk

domingo, 15 de marzo de 2009

Ultima voluntad



¡Bienaventurados, bienaventurados los dignificados por la dignidad glacial de la muerte, los invulnerables ya por los hados, una y misma coda ya con el Dios fuerte! Amado Nervo



Si me voy un día
-que seguro me iré-
no te apenes, acepta mi partida...
Despídeme como al arroyo
que pasa cantando frente a tus ojos
y vuelve siempre
convertido en lluvia
para acompañarte
en la alegría de estar vivo...
Recuerda siempre
que todo lo hice
cuando y como quise,
hilvané mi camino
con retazos y matices
vistiéndome de primavera
lloviéndome en cada tropiezo
acunando las ternuras
encogiéndome con el dolor
ardiendo con la injusticia
trenzándome con las penas
disparando mis verdades
ignorando las censuras
eligiendo las ausencias
endulzándome en tu boca
bailando con mis sueños
amamantando nueva vida
renovándome con el silencio
desnudándome en cada verso...
Si me voy un día
como semilla que lleva el viento
germinaré en tu corazón
para vivir en tus recuerdos...
Déjame dormir
como duerme la oruga
que espera la primavera
para convertirse en mariposa.
Déjame marchar
hacia la meta final
sabiendo que algún día
allí me encontrarás.
Si me voy un día
simplemente
despídeme con una sonrisa
no me retengas con tu dolor
y déjame volar hacia el sol

© Jenny Wasiuk

domingo, 2 de noviembre de 2008

Des-interés




El dorado demandó al río por ponerse un calzón de cemento e impedir visitar y fecundar a su amada en celo, la que terminó seducida por un bagre y tuvieron hijos bigotudos.
El río se defendió diciendo que no es un calzón, sino un cinturón de castidad que le pusieron los políticos para evitar la superpoblación de peces y de humanos en los países vecinos.
El político se lavó las manos con agua mineral –la del río está muy contaminada- y acusó a los hombres de reproducirse indiscriminadamente y consumir demasiada energía.
Los hombres acusaron al Ministerio por no proveer televisores y condones suficientes a la población. El Ministerio adujo la falta de caucho por el desmonte del Amazonas y que los fabricantes de televisores están de huelga por tiempo indeterminado.
El juez, rascándose la ingle, dictaminó que provean anticonceptivos gratis a todas las hembras de dorado que están de este lado del río y dio por cerrado el caso.
(Dicen por ahí que el dorado se suicidó por cornudo y las aguas bajan cada vez más turbias)

Lo que me cambió la vida fue la falta papel para escribir, por el desmonte del Amazonas, así que comencé a hacerlo en una computadora que ocupa la energía producida por el cinturón de castidad del río, que compramos al Brasil a buen precio.
Ahora publico gratis en internet y mis poemas de amor son leídos en todo el mundo…

Tal vez un día de éstos investigue sobre el suicidio del dorado, parece una interesante historia de amor, no?

© Jenny Wasiuk
Ilustración: Ángel Azarmendia

sábado, 25 de octubre de 2008

O-misión...


José no comió ayer
ni comerá mañana.
La calle,
su hogar
lo desprotege
y baña su alma
con la suciedad
de una sociedad ciega.

Las costras
del resentimiento futuro
jamás se quitarán...

© Jenny Wasiuk

Semáforo


En las sucias manitos
apoyadas en el parabrisas
veo la moneda del futuro
escatimando sustento...

© Jenny Wasiuk

martes, 21 de octubre de 2008

Vieja casa... (sin almanaques)


Ya no acunas vida
en tus entrañas,
ni esa algarabía que bullía
cuando te habitaba.

Hoy tan sólo eres
tabla sobre tabla
cobijando los recuerdos
de mi niñez lejana.

Y, a pesar del abandono,
sigues en pie –
como proclama-
desafiando al tiempo,
cargada de ausencias
y con mis duendes-niños
habitándote aún,
sin reclamar nada.

© Jenny Wasiuk

sábado, 18 de octubre de 2008

A mi Madre




Fui partícula.
Germiné indefensa
en el profundo cuenco
de tu vientre fecundo.
Me empapaste con amor infinito,
guiaste paciente
cada brote travieso,
y recortaste amorosa
mis espinas
hasta convertirme
en el árbol que soñaste alguna vez.

Hoy estoy de pie,
con esta sólida corteza
-casi imbatible-
y ramas colosales
que cobijan con ternura
jóvenes arbustos.

Pero el corazón…
Ah, el corazón!!
Me diste uno tan blando
que se desgarra inexorable
ante las injusticias…

Desde la selva de mis días
sólo puedo decirte:
Mamá, gracias por tus ramas…
aunque ya no cobijan como antes
y a veces siento frío…

© Jenny Wasiuk
Octubre de 2008 – Día de la Madre

martes, 23 de septiembre de 2008

Libertad


A Rulo, que estrena alas

Estuvieron juntos desde el principio. Inseparables. Incondicionales.
Compartieron alegrías y tristezas. Amores y desamores.
Fueron y vinieron por la vida haciendo lo que se les vino en gana, disfrutando cada instante o padeciéndolo, siempre con intensidad… con desenfado.
Estudiaron, aprendieron, crecieron y se hicieron notar en una sociedad distraída y desinteresada.
Dejaron una huella imborrable en muchos corazones.
Pero un día… un nefasto día… el cuerpo se cansó de obedecer a la mente... y desde entonces comenzó a alejarse cada vez más.
Primero la acompañaba de mala gana, quejoso y dolorido, hasta que al final ya no se movió más.
Se convirtió en su cárcel. La aprisionó en un cuarto de dos por dos. En un cráneo que a veces sentía que iba a estallar.
Por eso decidió partir….
Porque la vida ya no era vida y la muerte sólo liberación.
Hoy, su mente vaga libre entre quienes lo amaron, y el cuerpo… alimenta las raíces amargas de un viejo lapacho.

© Jenny Wasiuk

viernes, 15 de agosto de 2008

Resurgiendo


Mis musas
viudas de mí
andan rondando
esta tumba/cama
donde amontono
mis muertes diarias
hasta que el sol
-afilado-
me inyecta
una que otra esperanza
por las mañanas...
Al caer la tarde
vuelvo al útero de la tristeza
y ellas
-mis viudas-
hacen una ronda de tinta
y me tientan...

Parece que un día de éstos
voy a nacer otra vez.

Ya siento a mi alrededor
algunas que otras
con
trac
ciones

© Jenny Wasiuk

jueves, 19 de junio de 2008

Interrogante...



Amor...
Cómo será, me pregunto,
franquear el amanecer entre tus brazos
y transitar tu país de abrazos
hasta hallar, en un rincón lejano
un hueco donde quepan mis anhelos
y un infinito pecho de caricias
que cobije mis erráticas quimeras?
Cómo será mojar mis pies
en tu río de pasiones
que fluye, vasto y complaciente
por un cauce de caricias
fundando pueblos de ternura
y germinando las rosas del deseo?
Cómo podré negarme
a sembrar trigo en tus colinas
y cosechar besos recién horneados
tras el límite de tus labios?
Cómo será sucumbir
a tus palabras
que ofrecen un refugio tibio
y serenamente se instalan
en el cuenco de las manos
tornándose en hoguera,
avivando ilusiones postergadas?

Cómo llegar hasta tu huerto?
Cómo encontrarte en este día incierto?
Cómo seguir el mapa que trazaron mis sueños
sin perder las esperanzas,
si con sólo invocarte,
hoy no me alcanza?

© Jenny Wasiuk

viernes, 13 de junio de 2008

Mi luna




Habéis de saber que en cuitas de amor, por una mujer padezco dolor.
Esa mujer es la luna, que en azar de amable guerra,
va arrastrando por la tierra mi esperanza y mi fortuna.
Leopoldo Lugones

Ah, poeta enamorado
de lejanas e imposibles
fuentes de amor y bruma,
dejaste huellas profundas
de tinta y sangre preñadas
metaforeando tu pluma
con amargas pinceladas.
Amor imposible y lejano
ése que tanto proclamas,
amor que no ha sido en vano:
sembró de luces tus versos
infectándome, iracundas
de tus plateados sueños,
que subyugaron mi alma
trocándome en esclava
de su altivez y prestancia.

© Jenny Wasiuk
A Leopoldo Lugones, en el aniversario de su nacimiento. A todos mis amigos escritores en su día.

martes, 12 de febrero de 2008

Puertas


Hay puertas para salir:
huyendo,
evadiendo,
buscando libertad
yendo tras un sueño…

Otras para entrar:
a la vida,
al dolor
a la ausencia
al amor…

Ahora, aclarame por favor,
cuando abriste aquella puerta de jueves:
¿llegabas o te ibas?

Todavía no logro descubrir
si estás dentro
o fuera
de mi corazón.

© Jenny Wasiuk

domingo, 13 de enero de 2008

Credo


Acaso soy
menos hija de esta tierra
por las rosas blancas de mi piel?
-las rosas crecen en todas partes-
Seré menos hermana
por el trigal de mis cumbres
o esta torpe boca mía
que enmudece
ante tu lengua madre?

Tu y yo hemos mamado
el ilex y la savia,
nos endulzó la boca
el güembé y la yabuticaba

Por eso afirmo
siento
palpito
que esta tierra nos hermana!!!

© Jenny Wasiuk

domingo, 18 de noviembre de 2007

Despedida


Al tío Tolio, que “voló” a la tierra sin mal

Deshilachabas nieves
con tus manos cansadas
mientras tejías nostalgias
e historias reiteradas.
Filosofabas con Dios
y recitabas salmos
en el silencio amarillo
de tu otoñal placidez.
Quisiste volar con las uvas
una mañana de noviembre
y encaramado al parral
desplegaste las alas
-setentinas, gastadas-
partiendo a esa tierra
donde transitarás

sindolor
sinangustia
sinmemoria

para siempre.

© Jenny Wasiuk

miércoles, 17 de octubre de 2007

Instrucciones para beber un poema


Doble bien el papel,
-preferentemente manuscrito-
y colóquelo en el fondo de una taza.
Vierta sobre él sueños hirviendo
a los que habrá agregado
gotitas de rocío
y un poco de imaginación.
Deje reposar un rato
hasta que comiencen a flotar
algunas metáforas en forma de hilo flojo…
(Si es un poema de amor,
puede agregarle unas gotitas de limón
para no empalagarse;
si es de desamor,
endúlcelo para no agriarse.)
Cuando esté tibio
bébalo despacio,
pero de una sola vez.

Si siente un leve ardor en la garganta
es porque el poema
ha logrado su objetivo.

© Jenny Wasiuk

Condenada...


Condenada
a distancia perpetua de tu boca
sin recurso ni amparo,
me alego emoción violenta
y te beso
con algún poema
de vez en cuando.

© Jenny Wasiuk

Lluvia


Con el tiempo, he aprendido a guardarte bajo siete llaves en el sótano profundo de los recuerdos.
He aprendido a beber la luna, sin que tu piel se escurra entre la bruma.
He aprendido a saborear el vino en soledad, y a Cortázar, y a Neruda…
He aprendido a sobrevivir los fines de semana de asfalto y cemento, a las noches de pies fríos y al solitario mate amanecido.
He aprendido a no tener arco iris, a escarcharme la piel, a dormir sin tu boca.
He aprendido a no extrañarte, a no buscarte, a no llorarte.
Pero la lluvia…
Ah, la lluvia!!
Cuando la humedad invade salvajemente mis sentidos, bajo -inexorablemente- a las catacumbas de la memoria y te busco en la verde espesura, en los charcos espejados de silencio, en la brevedad selvática de las madrugadas.
Y siento la sal de tu cuerpo resbalando nuevamente por mis ríos.
Un tornado de sensaciones me vuela las ideas, se tensan las cuerdas y una vieja melodía se cuela por las grietas, aún abiertas, de mi coraza.
Nada impide que te reviva cada vez que llueve.
Nada...
Hasta no ver el arco iris, volvés a ser, en mi cuerpo, la otra piel.

© Jenny Wasiuk

sábado, 22 de septiembre de 2007

Desnudez


He brotado desnuda
en el corazón rojo
de una tierra sin mal.

Transité sus arterias
en descalza
e inocente niñez
ausente de memorias,
hasta el límite
de la ingenuidad
donde tuve que vestirme
-irremediablemente-
con máscaras de silencio
de obediencia
de miedo
de culpa
de madre responsable

Desde entonces
comencé a morir
sin sombra ni rumbo
desandando la esperanza
perdida
asfixiada
invisible…

Hasta que un día
volví a desnudarme
en poesía…

© Jenny Wasiuk